Para aprender, nunca es tarde

Guardado en: Artículos • Publicado el 21/04/2015 • Comentarios: 0

Lo que empezó como un voluntariado décadas atrás, cobró fuerza y le dio vida a lo que se denomina en Reino Unido como The University of the Third Age (U3A) o Universidad de la Tercera Edad. Aquí las personas adultas mayores no pagan por aprender, y se juntan en grupos de interés para profundizar en aquellos ámbitos que más les interesan, Como no existen los horarios, ellos mismos se organizan en grupos y gestionan sus encuentros, sin necesidad de cumplir un programa de estudios.

No hay campus, ni complejos universitarios, ya que los miembros de la U3A utilizan edificios y espacios públicos para reunirse y aprender; incluso muchas veces recurren a la casa de uno de los miembros. “Lo más importante es que la gente de nuestra edad mantenga la mente ocupada“, asegura una de las participantes.

La U3A focaliza su atención en los jubilados y el objetivo que se marca es mantener activos, tanto el cuerpo como la mente. Por lo que todo gira en torno a la satisfacción de un trabajo bien hecho. Erika Goulden es una de las estudiantes que ha descubierto lo gratificante de “sentirse activa una vez jubilada“, hasta el punto de que ha publicado un libro. Lleva cinco años en el grupo de escritura de Liverpool (Inglaterra) y se siente muy feliz a sus setenta y seis, ya que “estoy haciendo cosas que siempre he querido” afirma. Junto a ella está Rose Marie, otra jubilada de ochenta años que se unió a U3A hace veinte años, justo cuando acababa de jubilarse: “no dudé en apuntarme, lo hice el propio día de mi jubilación” confiesa.

En mi caso, desde que entré en la U3A me uní al grupo de cocina, ya que es una de mis pasiones”,  relata Rose “todos los domingos nos reunimos para cocinar, lo pasamos genial y nos divierte mucho la cocina“, expresa.

Sin notas de ingreso

Cada miembro de la universidad se reúne en torno al grupo de interés acorde con sus gustos, y ello es posible gracias a que en la U3A no hay currículos; la gente aprende lo que le gusta, y si hay algo que les interesa, simplemente lo siguen. Del mismo modo, no se requiere ningún tipo de calificación para poder estudiar en la U3A; solo el deseo de aprender. “Tampoco hay exámenes ni certificados, unicamente la diversión y las ganas de ampliar conocimientos, ya que los estudiantes no necesitan probar lo que están aprendiendo“, explica Mary Andrews, una de las responsables de la U3A de Liverpool.

Intereses varios

Aprender, mejorar y entretenerse sin la presión del tiempo, hace que los estudiantes de la U3A se diviertan como niños, haciendo ver que nunca es tarde para estudiar. De este modo, hay quienes se centran en lenguas modernas, otros en poesía, música o química, e incluso hay grupos decididos a rescatar esas asignaturas que no tocan desde los días del colegio, muchos años atrás. También juegan al bridge o cantan en un coro. Asimismo, cabe destacar a aquellos que buscan hacer eso que siempre han querido, pero  que nunca tuvieron la oportunidad de ponerlo en práctica.

Un ejemplo es el de Barbara Taylor, que dedica su tiempo a la edición de una revista para la U3A de Liverpool. “Es nuestro pasatiempo, nuestra vida, y por eso nos encanta lo que hacemos” confiesa mientras repasa junto con Mary Andrews The House Magazine of Liverpool, la revista que se encarga de editar. “Hacemos esta revista con carácter anual, pero le ponemos todas nuestras ganas para que quede lo mejor posible”, expresa Barbara.

Asimismo, también están los que se dedican a estudiar esa materia que siempre se les atascaba, como matemáticas, cuando estaban bajo la presión de aprobarla y no podán disfrutar del estudio con libertad, como sí pueden hacerlo ahora. No obstante, encuentran tiempo para otras actividades, como juegos y excursiones, ya que son tan útiles como los estudios académicos para mantener el cerebro activo y en alerta.

El conocimiento en la U3A no entiende de edades, y es para todos por igual. Cabe destacar que los miembros de esta universidad también disfrutan traspasando su sabiduría a los más jóvenes, así como aprendiendo de ellos, poniendo de manifiesto una vez más que nunca es tarde para estudiar, ni para fomentar el conocimiento.

Alejandro Castellón,  Corresponsal en Europa de la Revista “PLENITUD después de los 60”

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