Las cinco fases del éxito

Para poder convertir una idea en algo físico y real, debemos considerar los cinco pasos o fases que es necesario atravesar. La clave está en convertirnos en canales de la energía para usarla con eficacia en cada una de las fases.

Antes de que piense que vamos a hablar de energías extrañas y misteriosas, le explico que hay seis formas de energía para convertir nuestras ideas y objetivos en realidad. Estas seis energías son: dinero, tiempo, vitalidad, creatividad, gozo y las relaciones personales. Necesitamos todas y cada una de estas seis formas de energía, pero en diferentes intensidades según cada fase. Cuando comprendemos las necesidades concretas de energía de cada fase de un proyecto, nuestras acciones son las apropiadas y están centradas en el objetivo a cumplir.

¿Cuantas veces hemos decidido poner en marcha una idea nueva en nuestro negocio o en el hogar, hasta comprobar que requiere más tiempo y energía de la que pensábamos? En este punto es donde se echan atrás muchas personas, pero quien pretenda tener resultados satisfactorios tiene que encontrar una forma de perseverar. La clave es reconocer qué energía en concreto se necesita en cada fase del proyecto.

Como estoy usando los términos “idea” y “proyecto”, vamos a detenernos a examinar lo que significan. Una idea es algo que se nos puede ocurrir cuando soñamos con hacer o tener algo. Es como soñar despierto, por ejemplo Laura afirma: “me gustaría ayudar a las personas mayores a disfrutar su vejez”. Hasta aquí no es más que una idea sin ningún compromiso que lo respalde. Es un pensamiento agradable. Pero a medida que el interés por esta idea crece, podemos ver que toma cuerpo por medio de una intención, que no es otra cosa que el deseo de ser algo, como por ejemplo:

  • a) Ser creador de belleza (artista)
  • b) Ser una persona emprendedora y con éxito
  • c) Ser un profesional respetable
  • d) Ser económicamente solvente
  • e) Estar creciendo espiritualmente
  • f) Ser un miembro de familia amoroso

Todas las personas tenemos al menos diez o doce intenciones vitales como estas en todo momento. Estas intenciones informan nuestros sueños e ideas. Si queremos convertir esas ideas en realidad, es necesario describir la intención que la respalda. En el caso de la idea de Laura, la intención que respalda su idea de ayudar a las personas mayores, podría ser “Ser una profesional respetable”. Lo que estamos haciendo es tomar la idea y colocarla en un contexto o marco de referencia más grande. Una vez que hemos identificado la intención o el marco superior, podemos establecer la meta, pero sin olvidar que toda meta ha de ser concreta, mensurable, alcanzable, con un plazo fijado y relacionada a la intención. La meta de Laura podría ser: “Daré mi primera charla a un grupo de personas mayores antes del 15 de mayo”. Se trata de crear un camino que recorra la distancia entre la intención y la meta al objeto de enfocar la energía con eficacia.

Llegados a este punto es cuando el pasar de la intención a la meta se convierte en un proyecto. Un proyecto tiene un punto de comienzo, un punto medio y un punto final, al margen de cuanto tiempo dure, (semanas, meses o años). Pero sea cual sea el objetivo o su duración, se dan las cinco fases distintas, cada una de las cuales tiene sus oportunidades y sus peligros.

PRIMERA FASE: CREACIÓN

En la fase primera de un proyecto, la energía se centra en la inspiración y en la visión. El proyecto vive una realidad metafísica en la que la energía es elevada. Digamos que usted tiene el proyecto de abrir un restaurante dentro de once meses. La intención es ser un restaurador conocido. En esta fase usted se permite soñar sobre el aspecto que tendrá el restaurante. En esta fase es cuando tiene que poner sobre el papel todas las ideas. También es la fase para hacer planes, investigar y conseguir todos los apoyos legales, económicos y profesionales necesarios.
En esta fase podemos vernos tentados a dilatar el tema. El hablar sobre el proyecto puede ser a veces tan estimulante como el llevarlo a la práctica. También podemos caer en la trampa de pensar que somos una persona con ideas. Aunque la mayoría de las personas solemos tener buenas ideas, en algún momento tenemos que convertirlas en realidades físicas para que dejen de ser sólo ideas. La fase primera es estimulante pero conviene no quedarse ahí demasiado tiempo temerosos de enfrentarnos a la fase siguiente.

Si pretende convertir su idea en realidad tiene que empezar a comprometerse con acciones concretas. Empiece por decidir lo que irá haciendo para poner en marcha su proyecto. Consiga que sus amigos le ayuden a clarificar lo que pretende hacer. Consulte con expertos que le puedan ayudar a diseñar el plan. Cuanta más gente esté involucrada en la fase primera mejor.

SEGUNDA FASE: DESPEGUE

En esta fase es cuando el vehículo comienza a rodar y es el momento de colocar los cimientos de su plan, cuando la idea creativa y bien planificada comienza a convertirse en realidad palpable.

Otra característica de la segunda fase es que para empezar a lograr resultados siempre exige diez veces más energía de la que se había calculado. La experiencia es como estar en la orilla del mar y ver cómo se nos echa encima una ola enorme.

Lanzar un proyecto para convertirlo en realidad es como el lanzar un cohete, que quema la mayor parte del combustible en los primeros momentos tras el despegue intentando vencer la gravedad. Miguel comenta: “La segunda fase en mi proyecto del restaurante empezó cuando me puse a buscar un local, los préstamos, y los obreros para la reforma. Tenía que solicitar permisos y rellenar un montón de formularios. No fue nada divertido ni estimulante. Tenía que crear los menús e imaginar cómo lograr que empezaran a entrar clientes. Durante este periodo de cinco meses lo normal era pasarme 14 horas diarias trabajando en ello”.

Cuando somos conscientes de esta fase y planeamos la experiencia del “despegue” no tenemos que sentirnos frustrados o desmoralizados. Cuando se hace difícil conseguir resultados es muy fácil caer en los pensamientos negativos o creer que es una pérdida de energía. En realidad es en estos momentos cuando se hace oír el monólogo interno que pretende frenarnos. En esta situación el mejor antídoto es simplemente concentrar el dinero, tiempo, vitalidad, creatividad, gozo y las relaciones personales en la consecución de algunos primeros resultados. Aceptar algunos compromisos y cumplirlos, sin dejarse distraer por otras ideas. Las personas que logran realizar satisfactoriamente sus ideas son aquellas que son más capaces de tolerar la incomodidad de correr cuesta arriba. Se centran en lograr algunos resultados al margen de lo mucho que insista su monólogo interno o la cantidad de esfuerzo que se necesite invertir.

TERCERA FASE: GANAR IMPULSO

En esta fase, el proyecto empieza a coger velocidad y se caracteriza por una relativa facilidad en la consecución de los resultados. En el ejemplo del restaurante sería en este momento cuando los clientes empiezan a llenar las mesas sin que le cueste demasiado esfuerzo. Comparado con la cantidad de energía desplegada en la segunda fase, en esta se requiere muchas menos energías para lograr los mismos resultados. Para un cohete esta es la fase en que realmente alcanza velocidad.

Uno de los peligros de esta tercera fase es no cumplir los compromisos que generó en la segunda fase. Asegúrese de que se centra en cumplir a tiempo con los servicios que ofrece. La fase tercera no es el momento de expandir el proyecto. Algunas personas cuando ven la facilidad con que marcha el proyecto, añaden otras opciones a su plan inicial con el resultado de hacerles volver a la segunda fase. Este no es el momento para arreglar algo que no se ha roto.

CUARTA FASE: ESTABILIDAD

La cuarta fase se caracteriza por un progreso estable en el que parece que el proyecto camina solo, como un cohete o nave espacial que ha alcanzado su órbita. En el caso del restaurante de Miguel, la fase cuarta significa un flujo permanente de clientes que lo recomiendan a otros y se forma un grupo de clientes asiduos.

Uno de los peligros típicos de esta cuarta fase consiste en olvidar que todos los sistemas tienden a decaer con el tiempo. Ese fenómeno se llama entropía. Todos los sistemas tienden a perder energía. Finalmente la nave espacial o cohete comienza a salirse de su órbita de manera imperceptible al principio. Al final llega a su punto crucial y empieza a perder altura y caer hacia la tierra de nuevo.
¿Cómo podemos percibir la entropía en un proyecto? He aquí una lista de posibles indicadores:

  • 1. Servir porciones más pequeñas en el restaurante o empezar a usar ingredientes más baratos.
  • 2. Olvidarse de colocar los libros recién llegados en el escaparate
  • 3. “Engañar” a nuestra dieta, porque nos sentimos bien
  • 4. No mantener la promesa de llamar a las personas que se ofrecieron a formar parte del proyecto.
  • 5. Correr menos kilómetros de los que te habías propuesto en preparación para el maratón, porque te sientes con fuerzas

Las desviaciones pequeñas pueden pasar desapercibidas por algún tiempo, pero al final esta entropía se consolida y pone en peligro el proyecto. Seguramente lo habrá podido comprobar personalmente en restaurantes que al principio tenían muy buena reputación pero que ahora ya no son negocios prósperos porque se nota la diferencia de calidad en la comida o en el servicio. Un caso típico de fracaso en la cuarta fase. ¿Qué hacer entonces en esta fase? Estar muy atento, sin reducir la calidad de sus productos o servicios y conseguir valoraciones periódicas de cómo lo está haciendo. No adopte la actitud del sabelotodo. La arrogancia es el peor peligro en esta fase.

QUINTA FASE: ROMPER LOS LIMITES

La estabilidad de la fase cuarta también proporciona una base para la fase final de un proyecto: Romper los límites y salirse del marco habitual. La quinta fase es la oportunidad para llevar su proyecto al próximo nivel. En los negocios, esta fase podría representar un mercado nuevo para sus productos o una manera novedosa de prestar los servicios ya existentes.

Si aspiramos a romper los límites y salirnos del marco habitual sea un negocio o cualquier otro proyecto, tenemos que aprender a desprendernos de las formas conocidas de hacer las cosas. Una seña distintiva de las personas de éxito es que pueden tolerar la experiencia de salir de su zona de comodidad con el fin de expandirse y crecer. Esto lo saben bien los artistas, escritores, empresarios y en realidad cualquiera que tenga interés en desarrollarse a sí mismo o innovar productos o servicios.

Tan pronto como haya cumplido las fases citadas y nunca antes, su proyecto o su negocio está en disposición de salir de las limitaciones gracias al trabajo que ha realizado previamente.

Cuando sabemos donde nos encontramos respecto a nuestro proyecto, la vida es más sencilla, porque tenemos una base para la evaluación razonada, ya sea un proyecto para empezar un negocio, correr una maratón o construir una casa. Las cinco etapas de todo proyecto sirven también como una guía que nos permite prepararnos para lo que nos espera a continuación, cuando estamos trabajando para convertir nuestras ideas en realidad con claridad, facilidad y el enfoque correcto.

  1. 4 comentarios a “Las cinco fases del éxito”

  2. Me parece excelente su articulo, felicidades y gracias, me ayudo mucho, ahora que estoy a punto de iniciar algunos proyectos.

    Por FRANCISCO ARAUZ el 11 de marzo de 2009

  3. Hola ! Soy Argentina estoy desarrollando mi negocio en forever living products y con mucha gana de aprender , ha crecer en conocimientos . Gracias

    Por Delapaz Epifanio Fleitas Dominguez el 23 de agosto de 2011

  4. La Entropia es un concepto novedoso… que nadie le presta importancia, pero que es crucial para el logro de nuestros objetivos.

    Por simon alzamora valdiviezo el 10 de septiembre de 2012

  5. Amigo gonzalez, excelente articulo.
    Gracias a él muchos afortunados caminan hoy por el mundo.

    Bendiciones para su familia y para usted.

    Diosa lejana, esquiva la fortuna.
    Dinero, tiempo, vitalidad, creatividad, gozo, relaciones personales.
    Fuerzas del OLIMPO que a partir de Hoy seran mis aliados.

    Por simon alzamora valdiviezo el 11 de septiembre de 2012

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