Cuando el éxito se retrasa

¿Qué puedo hacer cuando el éxito se retrasa o no llega? Quizá debamos empezar por preguntarnos ¿se puede acelerar el éxito? O bien ¿hay algún antídoto contra los resultados lentos a pesar de una planificación detallada y de unas iniciativas bien dirigidas? ¿Hay algún secreto para recoger resultados positivos en poco tiempo?

Estas y otras preguntas similares provienen de personas frustradas por la lentitud de sus progresos en su camino hacia el éxito, sea éste financiero, profesional, social o de otro tipo, a pesar de aplicar todo el conocimiento y los principios que lo regulan.

Antes de nada, dejemos clara una cosa. Cuando admiramos a alguien por sus éxitos, habitualmente nos fijamos en el resultado final y no tanto en los esfuerzos, el tiempo, la disciplina y los contratiempos que supuso llegar hasta ahí.
Esta actitud da pie a expectativas irreales y abre la puerta a las frustraciones, especialmente con la idea de que se puede lograr el éxito repentino mediante una estrategia bien cuidada y un buen asesoramiento.

Lo cierto es que el éxito se produce habitualmente tras una serie de pequeñas acciones y logros que incluye más de una desilusión, lo cual puede poner en entredicho todo lo que uno piensa de sí mismo y cuestiona nuestro valor, integridad e incluso nuestra voluntad de seguir intentándolo.

Si nos fijamos en lo que no está funcionando bien es fácil adivinar que lo siguiente que sentiremos será la frustración mientras nuestra mente se dedica a hacer recuento de todo lo que no va bien. Incluso puede mantener pensamientos negativos como “realmente no sirvo para esto”, «nunca lo lograré» o «hay algo en mi que falla».

Lo que generan estos pensamientos son nuevas sensaciones negativas que invariablemente se adueñarán de nuestro subconsciente y buscarán la forma de hacerse realidad, porque en definitiva acabamos atrayendo y manifestando lo que sentimos. Las experiencias y las personas negativas engendran más experiencias y más personas negativas y ese círculo vicioso o espiral no es el camino del éxito.

Por tanto, la clave está en fijarnos en lo que está funcionando bien. Para hacerlo, hay dos prácticas muy recomendables y simples, pero que al principio nos puede costar habituarnos a hacerlas con alguna regularidad: Mantener un diario y meditar.

Mantener un diario (Puede llamarlo lista de realidades, diario de resultados, o diario de gratitud) En cualquiera de estas versiones se trata de una forma excelente de incidir con atención en lo positivo y ayuda a renovar continuamente su visión. Comience el día con reflexiones sobre aquellas cosas por las que esté agradecido-a en la vida, (haga una lista) y acabe el día con anotaciones sobre lo que ha ido bien por insignificante que parezca.

La meditación puede ser una buena herramienta para dar con soluciones a los problemas y para cambiar su actitud para atraer el éxito esperado cuanto antes.
El aspecto casi mágico de la meditación es que le permite cerrar la parte de su cerebro que se dedica a juzgar y a ser muy crítico y abre el camino a su mente inconsciente para que cumpla su función. Eso le permite entrar en un estado más profundo de paz interior y gozo, que es el lugar o el estado en el que tenemos un nivel de creatividad más elevado para hacer realidad los resultados buscados.

Mediante la práctica de la meditación empezará a percibir con más facilidad los sutiles impulsos intuitivos, la visión, las ideas, las emociones y la inspiración. Si cree que no sabe practicar la meditación, hay un buen surtido de libros y guías en el mercado que le ayudarán a hacerlo. Es mucho más sencillo de lo que imagina.

Digamos que ya está haciendo todo esto y sin embargo no está satisfecha-o con los resultados…
Entonces, la pregunta es: ¿Está realmente poniendo en práctica lo que ahora sabe? Es posible que realice aquellas acciones o prácticas a las que está habituado. Ahí radica el problema. Si continua haciendo sólo aquello que ha estado haciendo antes, logrará lo mismo que ha estado logrando. Se trata es de poner en práctica nuevas formas de conducta. Quizá tenga que “sacudir” las cosas un poco y ver si puede tomar nuevas iniciativas modificando las actuales.

Finalmente, una mención especial a la paciencia
Es muy natural subestimar el tiempo que puede tardar en realizarse una meta, especialmente cuado es un objetivo de gran calado. Cuando me fijé la meta de vivir en una casa grande con jardín y piscina en el campo en el año 1979, ¿cuánto tiempo pasó hasta que se hizo realidad? Nueve años. Pasaron varios años hasta que encontré el lugar idóneo y un par de años más hasta que puede convertir en ladrillo lo que empezó siendo una idea clara y una maqueta de cartulina.

Eso puede ser demasiada paciencia para quien espera que los sueños o el éxito llegue caído del cielo. La paciencia es algo relacionado con la llamada ley de la gestación que en pocas palabras viene a decir que todo tiene un periodo de gestación, pero de este tema hablaremos en una próxima ocasión.

Recuerde…. Siéntase agradecida-o, fíjese en lo que marcha bien y manténgase en acción.

  1. Un comentario a “Cuando el éxito se retrasa”

  2. Hola soy Esteban.
    Acabo de leer el artículo y me ha parecido que está muy bien. Yo también he tenido que esperar algunos años más de los esperados para conseguir desempeñar el nivel de eficacia que ahora estoy empezando a experimentar… Los éxitos están por llegar todavía.

    Enhorabuena por la casa.
    Esteban

    Por Esteban Cuéllar el 25 de octubre de 2008

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