Trabaja en lo que te gusta hacer

Aunque te parezca que este artículo trata sólo sobre el trabajo y las profesiones, en realidad sirve también para contestar algunas de las preguntas que nos hacemos o deberíamos hacernos:

¿Cual es el propósito de mi vida? ¿Cómo puedo sentirme más realizada o realizado?

Se han hecho estudios que prueban que las personas que tienen una idea clara sobre su propósito en la vida, disfrutan de una vida más realizada, más relajada y sosegada. Quienes tienen un propósito actúan con un sentido claro de hacia donde van y se sienten motivados para levantarse cada mañana y además alargan sus años de vida.

No hay que desesperar si por el momento no encontramos la forma de salir del actual empleo, profesión, carrera o negocio, porque hay una forma de  sentirnos inspirados por ese trabajo que ahora nos parece tedioso, para empezar a dedicarnos a lo que realmente nos encanta hacer.

El trabajo o la profesión puede ser una pesada losa o una delicia o cualquier otra definición entre un extremo y otro. Como todas las demás cosas en nuestra vida, cada uno determina exactamente cómo va a ser su ocupación.

Si cada mañana nos levantamos con la ilusión de empezar nuestra tarea porque nos sentimos llamados a prestar un gran servicio o nos dedicamos a trabajar para alcanzar un objetivo, una misión o una visión que nos inspira, está claro que sentiremos que eso en realidad no es un trabajo, sino una especie de juego en el que además nos pagan por pasarlo bien.

Si, por el contrario, acudimos a nuestro quehacer diario gruñendo, quejándonos y pensado “más valdría no haberme levantado de la cama” y aterrorizados ante las ocho horas que nos esperan, es lógico pensar que percibimos nuestro trabajo como una carga y un mal necesario, casi como un castigo divino.

Cuando encontramos la ocupación que nos satisface, sentimos que estamos hechos para ese tipo de actividad y que esa profesión es nuestra razón de ser. Estas personas también están sujetas a altibajos en su trabajo, tienen éxitos y fracasos, a veces están felices y a veces tristes y experimentan agrado y frustración, como cualquier otra persona. Tener un empleo o profesión que te guste no te exime de las experiencias humanas. La diferencia es que quienes se sienten llamados a hacer un trabajo sienten una especie de fijación; es lo que los budistas llaman  “la correcta forma de ganarse la vida” que significa ganarte la vida de tal manera que se beneficia uno mismo y a los demás, o lo que más modernamente llamamos una felicidad sostenible.

Si todavía no está viviendo este tipo de experiencia y le gustaría vivirla, es el momento de conectar con su verdadera vocación, su llamada interior.

Si no lo tiene claro, puede recurrir a ciertos recuerdos de la infancia para encontrar pistas, pero lo que quizá resulte más eficaz es recurrir a la visualización y a la imaginación. El ejercicio consiste en imaginar una situación en la que alguien nos entrega cinco millones de Euros y entonces preguntarnos “Si tuviera esa cantidad de dinero ¿qué haría con mi vida? ¿a qué me dedicaría?” Sea honrado al responder y fíjese en qué cosas aceleran los latidos de su corazón y qué le emociona.

En definitiva este ejercicio, por extravagante o inútil que pueda parecer, en el fondo pone a prueba su capacidad para ser sincero consigo mismo. Un negocio o un empleo es como un cuerpo físico que nos da señales y síntomas que nos ayudan a encontrar nuestra verdad. Si su empleo, profesión o tipo de negocio da muestras de desarreglos o falta de operatividad tómelo como una clara señal de que es la hora de conectar con la verdad de su ser auténtico. Es un verdadero tesoro poder leer esos signos y síntomas y ponerse en acción. Igual que su cuerpo físico, su negocio, sus relaciones, su grupo de amigos, todo aquello en que nos ocupamos nos da información para que podamos ser nosotros mismos. El universo es como un matrix que intenta guiar a cada persona hacia la autenticidad y el amor.

(Inspirado en una charla ofrecida por el Dr. John Demartini)

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