Una nueva perspectiva del envejecimiento

Guardado en: Artículos • Publicado el 15/05/2017 • 2 comentarios

“Cuando nuestra atención permanece centrada en el pasado o en el futuro, estamos dominados por el tiempo. Pasado y futuro son sólo proyecciones mentales, si logramos liberarnos de ellas en lugar de intentar revivir continuamente el pasado, o de controlar el futuro, abriremos el espacio para la experiencia de un cuerpo sin edad y una mente sin tiempo”.  Deepak Chopra

Envejecimiento desde la Física Cuántica

Menciona (González, 2015) que” la materia de la que está conformado el ser humano, carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno no envejece”.  Envejecer es un hecho que ocurre en el plano espacio- tiempo, pero la materia prima que conforma el tejido celular no está limitada al espacio – tiempo. En el envejecimiento del ser humano intervienen elementos ambientales, fisiológicos, biológicos, psicológicos y sociales que pueden afectar el desarrollo potencial del individuo y no existe una causa que explique por qué se envejece, pero si se pueden encontrar  una serie de factores relacionados entre sí que esclarecen la percepción de la Sociedad ante esa etapa de la vida y cómo el ser humano que envejece se ve a sí mismo.

En la teoría de la relatividad de Einstein, no existe un tiempo absoluto, único, sino que, cada individuo posee su propia medida personal del tiempo, medida que depende de donde está y de cómo se mueve. Menciona al respecto (Rovelli, 2015)  “Nosotros siempre nos relacionamos con medidas. Y las medidas se comportan siempre como medidas: despiden calor e intrínsecamente, generan tiempo. Cuesta asimilar esta idea porque nos resulta difícil pensar en un mundo sin tiempo y en un tiempo que se forma de una manera aproximada”.

Desde que el tiempo tiene un concepto lineal se ha controlado la vida en secuencias en segundos, minutos, horas, años y resulta más fácil envejecer ya  que existe una relación mental y física con el tiempo cronológico, estereotipadamente  el cuerpo pierde facultades y se debilita conforme se avanza en esa línea de tiempo, acelerando mentalmente los cambios fisiológicos del individuo, cambios que podrían manifestarse a cualquier edad al abandonarse prácticas y costumbres que mantienen rejuvenecida a una persona mental, física y espiritualmente.

Pero entonces, ¿Cómo podemos vivir sin tiempo? ¿Cuánto tiempo necesitamos vivir para decir que hemos envejecido? ¿Cómo envejecemos? ¿Es acaso el tiempo el que decide si somos niños, jóvenes o mayores?  Al respecto cita (Rovelli, 2015). “El tiempo no es sino una consecuencia de olvidar los microestados físicos de las cosas. El tiempo es la información que no tenemos. El tiempo es nuestra ignorancia”.

Las células  envejecen desde el momento de su formación, tienen un reloj biológico, dependen de su aceleración y el trabajo que deben realizar durante su existencia, sin embargo,  el ser humano no está conformado sólo por células, tejidos y  órganos al que llamamos  cuerpo, sino también por alma a lo que llamamos espíritu y el espíritu a diferencia del cuerpo no se arruga pero sí existe una relación directa entre la vejez espiritual y la corporal, las células corporales están controladas por la mente no la mente por el cuerpo. Como seres humanos  poseemos  mente, cuerpo y espíritu, no significa que los tres sean independientes, pero sí necesitan una alimentación y un cuidado diferentes.

Somos seres espirituales con un cuerpo y  a ambas cosas se llama vida (ser vivo)  en donde se interactúa mente – cuerpo y el objetivo de esa vida es permitir que el universo y el resto de la humanidad se expanda y crezca. Esto explica que las células que definen y dan forma al cuerpo son el reflejo de la mente, lo bueno, lo malo, lo sano, lo enfermo, lo joven, lo viejo.

Edad, tiempo y Demografía

Duplicar la esperanza de vida no debería ser el objetivo, sino concebir alargarla con una excelente calidad de vida, refiere (González 2015) ”La llamada fuente de la juventud no existe, pero sí tenemos al alcance la fuente del envejecimiento ligada a un estilo de vida saludable y a un paradigma mental”.

En los países característicos de personas centenarias conocidos como zonas azules  se encuentran generalidades y rasgos relacionados con el clima, estilos de vida, actitudes, aptitudes y relaciones interpersonales que diferencian claramente a los longevos. La zona de Nicoya, Costa Rica se encuentra en la quinta posición de los países con zonas azules del planeta; es decir, región donde las personas son más longevas, superando los 100 años.

Tomando en cuenta la demografía y la esperanza de vida  de los costarricenses, según informe del (INEC 2011) “Los nacidos en 1800 podían esperar vivir hasta los 35 años, en 1900 a los 47, en 1950 a los 68 y en la actualidad el promedio es de 78 años los hombres y 83 para las mujeres”. La fecundidad es un aspecto  que tiene efecto inmediato, su disminución reduce la base de la pirámide poblacional alterando su forma. De esta manera, cuando se reduce el número de personas en edades jóvenes aumenta la proporción de personas de más edad y a esto se acompaña  un descenso de mortalidad debido en parte a sistemas de salud mejorados.

Damos un concepto a la vejez en términos de edad cronológica  o calendarios por conveniencias estadísticas. Según la cantidad de años vividos clasificamos al ser humano, estereotipadamente y de forma muy mecanicista  concebimos que a mayor número de años vividos más viejo y mayores consecuencias personales y repercusiones sociales tendrá. Deberíamos entonces determinar el envejecimiento del ser humano  por condiciones mentales y físicas más que por años vividos, ya que estos no reflejan su verdadera edad física y biológica; Una persona puede tener 75 años y estar más saludable que otra de 35 o ver la vida con más optimismo  que una de 18.

¿Por qué la Sociedad subestima a las personas con mayor edad?

Un aumento de la cantidad de personas que superan cierta edad tiene consecuencias y circunstancias sociales, económicas y culturales para una sociedad que no ha sido educada para enfrentar este desafío y que se  tardó en  tomar medidas para proveer el bienestar social adecuado a las personas en edad avanzada  y  una integración de las mismas a la sociedad y que no sólo garantice su atención y respeto sino el reconocimiento por su contribución económica y social.

Sin embargo, se ha evidenciado una carencia de servicios a esta población, a pesar de que se tienen los mismos derechos humanos,  muchos se han visto marginados, vulnerables y desposeídos por prejuicios, mitos, estereotipos o desconocimiento. Esto ha sido consecuencia de una visión social del envejecimiento como una etapa aislada, el final de la vida, decadente, inactiva, haragana a tal punto que hemos construido residencias y asilos para las personas mayores tal y como el mito africano de cementerios de elefantes, en donde estos se retiran para esperar sus últimos días y sus últimos alientos, como si no fueran parte de nuestro entorno.

Pero ¿cómo podríamos cambiar esta apreciación de la vejez? Debería la sociedad hacer un cambio en su percepción o debería ser el mismo ser humano que envejece quien refleje una imagen positiva de su etapa. ¡Será posible que al pensar en envejecimiento seamos conscientes de  que hablamos de nosotros mismos en un futuro no muy lejano!, de la forma en que quisiera vivir, en cómo quiero ser tratado, en los aportes que podría dar a la humanidad y  sobre todo que tan independiente y libre quisiera vivir.

Un nuevo paradigma del envejecimiento

Considerando a (Bohm, 1976) en su libro “La Totalidad y el orden implicado” menciona al respecto  que “en un organismo vivo, por ejemplo, cada una de sus partes crece en  el contexto del todo, de tal modo que no existe independientemente”.  Debería considerarse a la vejez como un todo, como parte de la vida misma, parte de la sociedad, así como a la niñez se  defiende y se protege, la vejez es la etapa del respeto y sabiduría y atención. No solamente considerar el factor de salud o socioeconómico con el que se crean hospitales o centros paliativos, sino, crear una mística del envejecimiento en el que envejecer sea sagrado, digno, consciente, alegre, bendito.

Si todos estuviéramos generando y aportando nuevas visiones ¿no cambiaría la cultura del envejecimiento?

Tener el objetivo de convertirnos al envejecer en las personas sabias de la humanidad, manteniendo el optimismo ante la adversidad que enfrenta el planeta y apoyando a las generaciones más jóvenes, dando confianza, esperanza y amor para enfrentar las crisis de la vida, ser alternativa para el consejo y guía de niños y jóvenes. Sentará muy bien para la Sociedad la serenidad, tranquilidad, ecuanimidad, templanza, coraje, fuerza y experiencia de una persona mayor.

Pero ¿de qué manera las generaciones más jóvenes se preparan para ser los mayores que necesita la humanidad? Es un arduo trabajo que debe iniciar desde la niñez con la educación, la cultura, buenos hábitos, disciplina, moral y valores, es todo un entrenamiento para ser envejecentes de conocimiento, guerreros de la humanidad, un guerrero de justicia y razón. Un guerrero como menciona en “Las enseñanzas de Don Juan”, (Castaneda, 1975) en su ensayo “Abrir las alas a la Percepción”:

Para  convertirse en hombre de conocimiento hace falta transitar el camino del guerrero. Un guerrero no es alguien que va a guerras o mata personas, sino aquel que exhibe su propia persona. Un guerrero vive cada momento de su vida sin orientarse a la complacencia o al lamento, sin ganar o perder, sin perseguir finalidades: alerta y lúcido a todo lo que le rodea, actúa con tal abandono de sí mismo, de manera impecable. La impecabilidad del guerrero evoca una actitud interior, un eje de claridad que se aproxima notablemente a la humanidad, en la aceptación del vivir inmersos en la eternidad, transformando cada circunstancia vital en un desafío vivo y sincero. Nadie nace guerrero. El reto continúa hasta el fin de nuestras vidas.

Por lo tanto, bajo esta nueva perspectiva  del envejecimiento en el que el ser humano se convierta en “guerrero – sabio” al envejecer,  teniendo  como principio “un cuerpo sin edad y una mente sin tiempo” y que,  el resto de la humanidad  conciba a las personas mayores tal y como  se sugiere en  el enfoque bootstrap  a inicios de los 60, como un conjunto de relaciones dinámicas, como un todo y no en partes aisladas,  como parte integral de la sociedad y no como una tercera edad , el Universo estaría en orden, seguiría expandiéndose en armonía, en paz y sabiduría.

  Mauren Mora Fernández, Gerontóloga

Referencias Bibliográficas

Bohm, D (1.988). La totalidad y el orden implicado. Capitulos 1, 2 y 8. (3a Ed): Barcelona, España. Editorial Kairos.

Capra, F. (1992). El punto crucial ciencia, sociedad y cultura naciente, Argentina: Editorial y Estaciones Troquel.

Chopra, D. (2002). Cuerpos sin edad,  mentes sin tiempo. Barcelona, España: Editorial Zeta S.A

Gonzáles, J (2015). Envejecer Es bueno para la Salud. Editorial Altea, San José Costa Rica.

Huxley, et al. (1994). Nueva conciencia.  (1ª Ed). Barcelona Editorial: RBA EDITORIAL

INEC (2011). Resultados Generales, Informe 20011. Recuperado el 16 de marzo del 2017 de https://www.cipacdh.org/pdf/Resultados_Generales_Censo_2011.pdf

Lederman, L; Teresi, D. (2007). La Partícula Divina. Barcelona, España: Editorial Crítica

Rovelli, C. (2015).  La realidad no es lo que parece. Barcelona, España: (1ª Ed). TusQuets Editores.

2 comentarios

  1. Conociendo a la autora del Ensayo, me parece que el enfoque dado al tema del envejecimiento, está bien fundamentado y aunado a eso, la descripción de hechos y la mención de ayuda literaria, le engalana el trabajo. Gracias por estas publicaciones que nos enseñan y nos preparan para disfrutar la vejez a manos llenas, pues quien suscribe tiene 75 años.

  2. Me gustó mucho su trabajo, Mauren.
    Muchísimas gracias por su dedicación a los mayores!! Entre los que también me encuentro…

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